¡Mira hasta el final este corto entrenamiento!
Descubre cómo reconstruirte emocionalmente, recuperar tu voz y volver a sentirte suficiente, sin seguir perdiéndote a ti misma por miedo a empezar de nuevo.
Accede hoy – Cupos limitados.
Leticia Rodríguez Mora, nacida en Guadalajara, México, y actualmente radicada en Estados Unidos, es una reconocida Coach Transformacional de Vida Consciente, comprometida con guiar a otros hacia una vida en coherencia, propósito y fe. Con más de una década de trayectoria en procesos de transformación personal y espiritualidad práctica, Leticia se ha convertido en una líder inspiradora que enseña a vivir desde el alma y a confiar en el plan divino.
Una experiencia profunda que desafió su fe y fortaleza personal se convirtió en el catalizador de su expansión. En lugar de rendirse al dolor, eligió rendirse a Dios. Ese acto de entrega consciente marcó el inicio de su transformación, su despertar espiritual y el nacimiento de su propósito: acompañar a otros a descubrir que las pruebas no llegan para destruirnos, sino para revelarnos. Desde entonces, su mensaje ha inspirado a cientos de personas a convertir sus procesos en propósito y a reconocer su poder espiritual.
Leticia consolidó su formación profesional con la certificación de Karen Hoyos International en La Maestría de Coaching Transformacional Avanzado, avalada por la Universidad San Ignacio de La Florida, donde fortaleció su liderazgo y expandió su visión como guía de consciencia. Desde su proceso formativo, ha creado su propio método, Consciencia Divina, con el cual ayuda a hombres, mujeres y niños a reconectarse con su esencia, sanar desde el amor y experimentar una vida de fe, propósito y coherencia.
Hoy, Leticia continúa expandiendo su mensaje internacionalmente a través de programas, mentorías y espacios de guía espiritual. Su propósito es inspirar a las personas a vivir con confianza en Dios y recordar que rendirse no es perder, sino regresar al centro del alma. Su vida y su enseñanza reflejan una verdad que guía su camino y el de quienes la siguen: “Dios no se entiende, se confía.”